3 SITUACIONES EN LAS QUE NO ENTRENAR

Existen situaciones en las que no entrenar es la mejor de la opciones, y debemos optar por tomarnos un descanso, desplazando la salida a entrenar para otro momento. Salir con la bicicleta puede convertirse en una obligación más que en un rato de placer. Por salud, agotamiento, falta de ganas… hay ocasiones en las que es más inteligente tomarnos un descanso para prevenir un problema a futuro.

Puede que nuestras condiciones no nos ayuden a mejorar nuestro rendimiento físico encima de la bicicleta, pero no seamos conscientes de verlo. Estas son las 3 situaciones en la que entrenar no es la mejor opción:

 

1. Si se ha ingerido alcohol:

La ingesta excesiva de alcohol está directamente relacionada con las muertes en la carretera, ya sea de conductores, de atropellados, o de ambas partes.

El alcohol actúa intoxicando el sistema nervioso central afectando nocivamente a nuestras funciones, lo que se traduce en una mala coordinación y equilibrio, una disminución de la atención y los reflejos, un mayor tiempo de reacción y una notable reducción de la capacidad cognitiva para calcular la velocidad y las distancias. Todo esto conlleva peligrosos riesgos para el deportista y para los que le rodean.

 

2. Si no se ha dormido la noche anterior:

El sueño es esencial para la recuperación de nuestro cuerpo. Una noche sin dormir o un sueño de mala calidad afecta en funciones de nuestro organismo muy necesarias durante el ejercicio físico.

Esto puede provocar una peor gestión de la glucosa y la disminución de la temperatura corporal basal, la responsable de la constancia del ritmo cardíaco.

Además, el ciclista se vuelve más lento y menos preciso, y estará más predispuesto a padecer otros problemas como un aumento de la percepción de dolor, un mayor agotamiento, trastornos gastrointestinales y una mayor debilidad del sistema inmunitario, con el correspondiente riesgo de infección.

 

3. Si existe lesión, dolor o enfermedad en curso:

Entrenar con la bicicleta en pleno proceso de recuperación posoperatoria o de lesión, padeciendo algún tipo de dolor que no ha terminado desaparecer, no es recomendable en ningún caso. Tampoco cuando existe alguna infección vírica como, por ejemplo, la gripe.

Debemos de tener en cuenta que el ciclismo es una actividad que demanda un trabajo exigente en diversas partes del organismo, y que en caso de disfunción de alguna de estas partes, se puede terminar agravando el problema en lugar de mejorarlo.

 

FUENTE: TODOMOUNTAINBIKE.NET

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