LA HIDRATACIÓN

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Con el incremento de las temperaturas, resulta de vital importancia hidratarse. Sobre todo, durante nuestras sesiones de ejercicio físico. En esta entrada profundizaremos en las claves de la hidratación y su correcta práctica en el ámbito deportivo.

 

HIDRATACIÓN Y METABOLISMO

Una ingesta insuficiente de agua a lo largo del día durante un período de tiempo considerable puede suponer un riesgo para la salud. Y es que una alteración de la cantidad de líquido de nuestro organismo se encuentra implicada en la aparición de signos como de fatiga, dolor de cabeza, constipación, dolores articulares, aumento de la tensión arterial, aparición de problemas dermatológicos además de episodios de alergias y asma.

El contenido de agua corporal está enormemente implicado en funciones esenciales de nuestro organismo. Teniendo un rol fundamental en el mantenimiento de la homeostasis. Entre los cuales destacamos la regulación de la temperatura corporal, el  mantenimiento de un óptimo volumen sanguíneo y la participación en la contracción muscular, entre muchos otros. Por este motivo, las fluctuaciones del contenido hídrico del organismo pueden tener un gran impacto en el rendimiento tanto físico como mental. Como consecuencia, la hidratación toma especial importancia en ambientes cálidos. Y en momentos en los que la disponibilidad de agua y electrolitos puede verse comprometida. Ya sea por factores medioambientales o durante la práctica deportiva.

 

CÓMO HIDRATARNOS

Favorecer las oportunidades de ingesta de fluidos en los individuos contrarresta favorablemente las pérdidas de electrolitos y agua ocasionadas por el sudor. Además, está relacionada con una mejora en la percepción de la fatiga en el deportista. Las recomendaciones generales de ingesta de fluidos pueden variar entre los grupos de individuos. No obstante, determinados colectivos deben prestar especial atención en la ingesta suficiente fluidos y agua. Como son los niños y adolescentes, adultos de la tercera edad, mujeres en período de lactancia, y atletas, entre otros.

Del agua total consumida a lo largo del día un 20% es aportado por los alimentos. Los valores recomendados de fluidos al día varían según las guidelines o guías de los diferentes organismos.  Estos oscilan entre los 2 – 2,5 L/día para adultos y mayores de 14 años [European Food Safety Agency (EFSA) 2008]. 2,7 L/día y 3,7 L/día para mujeres y hombres respectivamente [Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO), 2004]. 2,5 L/día a parte de los fluidos ingeridos con los alimentos [Eatwell Guide, British Nutrition Foundation, 2016]. Y valores de 10 vasos de agua al día (2,5 L/día) [Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética Española (FESNAD)].

Estos organismos hacen especial hincapié en la importancia de favorecer que el aporte de estos fluidos provenga principalmente del agua, o de bebidas no azucaradas como el té, las infusiones o el café, entre otras. Reduciendo el consumo de bebidas o batidos azucarados, zumos, refrescos, entre otras.

En el ámbito del deporte, los preparados de isotónico y de sales minerales para disolver, resultan una práctica herramienta para promover una óptima hidratación y mantener el rendimiento deseado, especialmente en este colectivo, el cual se expone a unas demandas físicas y mentales incrementadas en un período de tiempo en el que la elevada temperatura del ambiente afecta negativamente los parámetros de minerales y fluidos corporales.

 

FUENTE: Nutrisport.es

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